Ayer fue mi primera clase de iniciación al clown, y se me ha ocurrido la idea "original" de abrir un blog para contar todas mis experiencias acerca de este mundo. Mis clases son los martes y los jueves después de dar clase de deporte a mis niños. Al empezar la clase lo primero que hicimos fue describirnos, la verdad es que cada persona me recordó a alguien que ya conocí en mi vida. De todas las historias me quedo con una enfermera que entró en el curso porque pensaba que la gente cuando dejaba el hospital, ya fuera porque le han dado el alta y se marchan a su casa, o bien porque se nos van dejando un hueco aquí, debían de hacerlo con una sonrisa. Me pareció muy entrañable.

Yo me presenté sin dar mi mote, cosa que me arrepiento de no haberlo hecho. Mi historia básicamente es que desde que tengo noción de mi mismo me ha interesado el ser payaso de mayor, de hecho era lo que siempre decía cuando mis profesores me preguntaban, deseaba el poder sacarle una sonrisa a un niño en el último momento, cuando estaba esperando a que llegasen sus payasos para hacerle sonreír. Se puede decir que desde pequeño me interesó y fascinó el mundo del circo y ahora que he tenido la oportunidad de estudiarlo no la he dejado escapar.
La verdad es que el día de ayer no comenzó ni terminó como debía, aunque también me lo esperaba. Pese a todo intenté disfrutar todo lo que pude y aprendí bastante cosas. La primera es que para transmitir algo es necesario mirar. Mirar a los ojos. Y sentir intensamente aquello que queramos expresar, tal y como lo hacen los niños.
Lo segundo que aprendí es que los clowns tenemos infinitos recursos al alcance de nuestra mano que podemos usarlos siempre y cuando queramos o los necesitemos.
Hicimos un juego que consistía esencialmente en permanecer en estado neutro, sin expresar, ni prestar atención, ni interactuar con nada que nos rodea. De ahí dentro de poco pasaremos a un estado de atención y posteriormente a un estado de relación con todo el entorno.
Nos enseñaron que nos debemos de fijar en las cosas, los niños, las personas, sus gestos, sus tics... Pero sobretodo nos enseñaron que nos debemos reír de uno mismo. El humor al fin y al cabo parte y se basa en la simplicidad.
De toda la clase me quedo con dos miradas; la mirada inocente y sincera de una mujercilla, y la mirada tierna y atenta de un muchacho grandote. =oD
Y mañana tengo mi segunda clase que la intentaré coger con mucha más ilusión si cabe! ;o)
Un abrazo!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario